jueves, 5 de marzo de 2009

DEL SUEÑO A LA PESADILLA, SÓLO UN SOCAVÓN

Un pequeño homenaje a los maltrechos tobillos barbateños:


Lo que hace algunos años, cuarenta poco más o menos, suponía una de las más bonitas fantasías diarias para los niños de mi edad (a falta de videojuegos y ordenadores teníamos que recurrir a nuestra insaciable imaginación, y parece que no nos fue tan mal), hoy en día para mí, como para la gran mayoría de barbateños supone un verdadero suplicio. Andar por Barbate supone un verdadero suicidio, bueno, quizás exagero un poco, pero muchos así lo pensamos y por ello lo denuncio.

No me quiero andar más por las ramas y directamente paso al tema que me ocupa.

Recuerdo con algo de nostalgia, y sobre todo con mucho cariño, aquellos años de correrías que hacíamos los niños de mi edad por sus empedradas calles; cada sombra en ellas reflejadas, cada socavón, charco, grieta, cada mancha de suciedad, cada…, era para nosotros un verdadero accidente geográfico que teníamos que sortear: un río por el que navegar, un lago en que poder reposar, un valle por el que bajar y una montaña a la que escalar; las manchas, imágenes ciclópeas con las que nos pasábamos largos ratos de charla. Todo eso y mucho más formaban parte de nuestro quehacer diario. Fantasías que nos hacía vivir constantemente en nuestro propio “País de las Maravillas”, con permiso de Alicia por supuesto.

Pero esto como otras muchas cosas es ley de vida, ha pasado a la historia. Y aunque no podamos vivir permanentemente de ellas, sin embargo es más que aconsejable no olvidarla, no sólo porque forma parte de nuestro particular acervo cultural, sino para evitar caer dos, tres o más veces en la misma piedra o en otras (anoche, noche de carnaval, yo tropecé tres veces, eso sí, en distintas piedras y en distintas calles pero con las mismas consecuencias: me he “jodido” los dos tobillos). Pocas veces un refrán refleja tan claramente la realidad a que me refiero.

Hoy el mapa físico del suelo de nuestro pueblo no sólo no ha variado mucho, sino que en muchos aspectos ha empeorado. Y lo ha hecho, no porque muchos nos hayamos hechos mayores y los que vienen detrás, prefieran mejor moverse por el intrincado mundo de las redes sociales (yo particularmente con esto no comulgo mucho, no obstante este tema puede ser el germen de un próximo artículo); ¿lo ha hecho por desidia?, ¿por dejadez? ¿por sumisión? ¿por pagar el peaje pertinente? ¿por la crisis “global”? ¿por….? ¿POR QUÉ?


Para terminar, apuntar que pasear por Barbate se ha convertido en un verdadero ejercicio funambulesco, pero sin redes que amortigüen nuestra caída. Es, en ocasiones una tortura y un atentado a nuestra propia integridad física. Esto sin meternos en otras cuestiones estéticas e higiénicas.

Sigo manteniendo que Barbate era un reducto a conquistar y así se hizo. Y yo particularmente me alegré de ello, porque pensaba que muchas cosas iban a cambiar, pero como ya antes dijo alguien fue necesario que todo cambiase (políticamente hablando) para que todo siguiese igual o casi igual. Barbate fue conquistada y ahí se quedó. Cuando muchos se fueron de “rositas”, empecé a sospechar lo peor, y poco me he equivocado.

Por cierto, vamos a ver qué hacemos con la inyección económica que los ayuntamientos van a recibir por parte de la Administración. A mí particularmente se me ocurren varias “cositas”, pero será tema de otro artículo.


No debemos dejar que los libros y las opiniones de otros se conviertan en tijeras que mutilen nuestro pensamiento. (Un pequeño desacuerdo con la afirmación que hace uno de los protagonistas del libro “El primer círculo” de Alexander Solschenitzin)


¿PRECIOSO, VERDAD? ......... SIN COMENTARIO

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