viernes, 26 de junio de 2015

ENTRE TÚ Y YO




INTRODUCCIÓN

No es nada nuevo lo que voy  a decir, ni con ello peco de indiscreto, si afirmo que aquí en nuestra bendita tierra, España, algunos nos sentimos orgullosos de ella, otros muestran con más o menos escenificación su escepticismo y a otros provocan sarpullido su solo nombre - cosa que no llego a creerme del todo -. Somos muy del “Yo”, algo menos del “Tú”, en ocasiones aceptamos un “Él” y las menos de las veces un “Nosotros”.

Con el único fin de exponer este convencimiento, más por la experiencia de lo vivido que por un estudio empírico de la  histórica, parece una realidad irrefutable: somos individualistas. En nuestro ADN lo llevamos marcado a sangre y fuego.

Antes que nada soy “Yo” y mis ideas van a misa. Después las puedo contrastar - o no - contigo (“Tú”), siempre y cuando considere que existe la posibilidad de adoctrinarte o cuanto menos llevarte al huerto. El hecho de que aparezca en el horizonte una tercera persona (“Él”), como poco, hace que “Yo” me ponga a la defensiva. Mi ego, alerta, piensa: ¡Ojo! dos son muchos como para que “Yo” salga ileso de este desigual combate en el que, iluso de mí, entré sin sopesar las consecuencias. Pero bueno, corro a disgusto el riesgo e intento dar lo mejor de mí. Me consuelo pensando que pasará lo que tenga que pasar y, si salgo con el rabo entre las piernas, por lo menos me servirá  para que esto no me vuelva a suceder, para tener más cuidado en definitiva. El orgullo, como la honra o el honor, viene ya codificado en nuestro mapa genético, único e intransferible de cada “Yo”. En esto, el Creador o la Naturaleza (que cada cual elija lo que quiera), ha sido muy generoso. En mis tiempos de catequesis nos hacían creer que Dios era poco más o menos que español, y algunos niños, los más incrédulos pensaban que como mucho era vecino, un buen vecino sí, pero nada más. Teníamos que tener cuidado con exponer en voz alta estos pensamientos, porque nos arriesgábamos poco más o menos a la excomunión. No es broma, es totalmente cierto

¿Pero qué sucede cuando aparece en discordia la figura del “Nosotros”? Bueno, bueno… eso es ya la repanocha. De eso ni hablar, bastantes problemas tengo “Yo” con “Tú” aguantando a “Él” como para que encima aparezca ese “Nosotros”: ¡No! Por ahí no entro.

Después de este lío en el que me he metido (y os he metido), no me queda otra que, en muy pocas palabras, aclarar de qué va la cosa:

Voy a intentar a través de unos posts (ya empezamos a liarla) en los que a través de: conversaciones, preguntas y respuestas entre los “Yo”, “Tú”, “Él” y “Nosotros”, podamos dar nuestros puntos de vistas siempre que el primero lo crea oportuno y no vea amenazada su supremacía. Como siempre, la idea es que no sólo no coma “Yo”, sino que, además y como es preceptivo,  no deje comer a los demás.

En pleno siglo XXI, no nos vendría mal un poco de humildad y dirimir nuestras cuitas, utilizando esa maravillosa arma que nos hace único: la palabra.


“Esperemos que Don Miguel y su ingenio no se olvide de ese hidalgo que, quizá sin saberlo él representa la figura de la triste España.”

Misterioso asesinato en casa de Cervantes (Juan Eslava Galán)


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