martes, 8 de septiembre de 2015

A LAS PUERTAS DE LA SOCIEDAD 4.0. LA EDUCACIÓN COMO RESPUESTA


Superado el concepto  de aldea global de hace muy poco, inmerso de lleno en la sociedad 3.0 y a las puertas de la 4.0 (concepto aún por definir), en donde la información y la comunicación han alcanzado límites inimaginable; nos encontramos realmente perdidos, en el limbo intelectual, porque sencillamente el ambiente que se respira es de que cada vez estamos más desinformado y menos comunicados que nunca.

A esta  breve reflexión me lleva estos dos puntos:

·         * Fundamentalmente estamos más desinformado por el exceso de mensajes que recibimos, mensajes en ocasiones  muy contradictorios y que por su volumen, rapidez e instantaneidad no somos capaces de procesar y por supuesto muchísimo menos verificar su autenticidad. Estamos atrapados en una telaraña informativa en la que ni sabemos, ni podemos movernos por los intrincados  hilos que la forma o el laberinto en el que nos sumerge.

·        *  Estamos más aislado de nunca, paradójicamente, porque, inmersos en esta vorágine informativa y medios de difusión, principalmente redes sociales, hace de cada uno de nosotros un Robison Crusoe, con el agravante de que este personaje de Daniel de Foe, mantuvo la esperanza de regresar al mundo civilizado durante veintiocho años y al final lo consiguió. En estos momentos, este mundo digital en el que nos encontramos sumergidos, nos mantiene atrapado hasta tal punto que se nos hace poco más o menos que imposible vislumbrar un horizonte esperanzador y libre. Pero es posible que lo más grave no sea esto, sino que hay quienes están empeñados en poner entre nosotros y ese esperanzador horizonte una tupida cortina tejida de mentiras e intereses individuales. Esos mismos tejedores son los que desean, a toda costa y coste, que sigamos sumergidos en este farragoso mundo virtual.


¿En qué se traduce todo esto? Pues que en lugar de ser un pueblo cada vez más libre, paradójicamente sucede lo contrario. Cada día nos aborregan más, nos vuelven más insensibles, abotargados y en definitiva menos humano, menos persona.
¿Es irreversible esta situación? No. Pero tampoco será nada fácil, no nos llevemos a engaño, porque la única arma que tenemos para combatirla es la tan denostada educación, educación y educación.

A modo de apunte de última hora me parece que, estos tiempos que estamos viviendo de acceso universal a cualquier tipo de contenido sin cortapisas, son tan bonitos y de tal magnitud intelectual que, es una inmoralidad que el acceso a los mismos esté en manos de unos pocos. Si la Red ha hecho posible que la información no tenga límites es una contradicción ponérselo a la Educación.



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Hasta luego

Paco Gil


Cuando uno abre la mente a lo imposible, a veces encuentra la verdad.



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