jueves, 21 de abril de 2016

COMUNIDADES VIRTUALES II. REDES SOCIALES Y SOLEDAD


La generalización del sentimiento de soledad es asombrosa. Varios estudios internacionales indican que, aproximadamente, más de una de cada cuatro persona (un 25% ) se sienten sola habitualmente o con frecuencia.

La mayoría de estas personas no son solitarias por naturaleza, pero se sienten socialmente aisladas aunque estén rodeadas de gente.

Con el tiempo la soledad puede fomentar el retraimiento, por pura supervivencia ante la posibilidad dolorosa del rechazo, la traición o la vergüenza. Llega un momento en que la soledad se enquista de tal manera que se vuelve crónica y ante esto como mecanismo de autodefensa, la persona se resigna

En general, se cree que la soledad significa un aislamiento físico respecto de las demás personas, pero son los psicólogos y sociólogos quienes tienen la última palabra en este asunto.

¿Las redes sociales pueden abrir nuevas vías para conectar con los demás? Depende de como se usen. Desde esta perspectiva, sería lógico que la abundancia de contactos   fuese una cura de la melancolía y que, cuanto más numerosos sean los contactos, más oportunidades habrán de  encontrar relaciones gratificantes. La realidad sin embargo es más compleja. Cuando la gente utiliza las redes para enriquecer las interacciones personales, pueden ayudar a disminuir la soledad. Pero cuando sirven de sustitutas de una auténtica relación humana, causan el resultado opuesto.

“La soledad es probable que incite a un mayor uso de las redes sociales, pero el uso de estas no son la causa de la soledad y de la no integración social del individuo; sino todo lo contrario”.



Por desgracia, muchas personas solas tienden a considerar las redes sociales como refugios relativamente seguros para relacionarse con los demás. Sin embargo sólo consiguen una relación superficial  y que en contadas ocasiones puede llegar a ser de carácter más intimista.

Hasta no hace mucho, la Red se consideraba un lugar social monótono. Prestigiosos neurocientíficos afirman que casi todos los primeros estudios sobre los usuarios de Internet con miras sociales revelaban una tendencia al aislamiento. La idea era que la gente utilizaba la Red como sustituto de las relaciones a cara descubierta, lo que resultaba ventajoso para personas con discapacidades que no podían salir y entrar, pero no satisfacía a los demás usuarios.

Los psicólogos criticaban esta situación; a menudo descalificaban la socialización en línea como una vía de escape para ahorrar las molestias de unas relaciones reales a las personas solitarias.

El individuo refleja en la red social su personalidad, no son las redes sociales quienes definen al individuo; sino todo lo contrario. No obstante entra dentro de lo posible  que el uso de las redes sociales por individuos poco sociables físicamente provoque en ellos un mayor estado de frustración sobre todo al ser el número de seguidores de otros mayor que el suyo”


Un estudio realizado por un reputado psicólogo, Andrew Campbell y sus colaboradores de la Universidad de Sydney, niegan la relación entre el tiempo dedicado a la interconexión en línea y los niveles de ansiedad o depresión, compañeros habituales de la soledad. Además de no presentar mayores recelos sociales que otras personas, los asiduos a la Red pensaban que el tiempo dedicado a la conexión les beneficiaba psicológicamente, pese a manifestarse convencidos de que los usuarios de Internet, en general, se sentían más solitarios que el promedio de la población.

La relación entre la sensación de soledad y la socialización en red aparece solo cuando las variables se permutan: la soledad se estudia entonces como precursora de la integración en las redes sociales. Para comprender la causa, hay que recurrir a las ideas recientes sobre el comportamiento de un cerebro solitario.

La tendencia a la soledad dificulta la participación en las redes sociales. Según Cacioppo, en el cerebro de una persona retraída se agudiza el estado de alerta ante posibles amenazas sociales, aunque no se concreten de forma expresa.

 Tales efectos son más acusados en la comunicación en línea, puesto que en este caso los riesgos resultan más difíciles de prever. Además los largos silencios entre las respuestas en una conversación virtual pueden suscitar el temor en algunas personas de que estén observando o comentando a sus espaldas. También crea inseguridad a los usuarios la multiplicidad de posibles contactos de las redes sociales.



No es de extrañar que, que las personas que utilizan la tecnología como apoyo de sus amistades ya existentes saquen el mejor provecho de las redes sociales. En un estudio en adultos mayores descubrieron que el uso de las redes sociales mitigaba la soledad cuando los contactos virtuales se correspondían con físicos. Así, las personas con edad avanzada que tratan de establecer nuevas relaciones a través de las redes sociales, por lo general, se sentirán más en soledad que antes de su incursión en línea.

Sin duda, la interacción cara a cara resulta la variable básica para calibrar los efectos de las redes sociales. Estudios recientes afirman que, el sentimiento de soledad entre los miembros de Facebook: aquellos estudiantes que en sus relaciones cotidianas se manifestaban comunicativos aportaban ese talante a la red social, cosa que les beneficiaba. Por el contrario, las personas de ánimo retraído acentuaban su carácter cuando usaban los medios de comunicación tecnológicos.

Las personas solitarias también vuelcan en la Red su auténtica personalidad al intentar <> de apariencia psicológica. De este modo, una persona retraída y asocial podría, durante un rato, asumir un carácter extrovertido, abierto y conversador, empero le será harto difícil representar ese papel durante más tiempo.. Según Freberg, la sensación de soledad proviene de la diferencia entre lo que apetecemos y lo que poseemos; si dicha diferencia se cronifica, provoca comportamientos que repelen a los demás.

 Por sí mismas, las redes no crean ansiedades y temores en quienes las usan, pero si las personas se sienten así desde el principio, sus contertulios no tardarán en notarlo.


En la actualidad varios países, en particular Dinamarca y Reino Unido, han creado programas nacionales para concienciar al público sobre la soledad crónica, fomentar un mejor conocimiento de sus catastróficas consecuencias y mejorar las intervenciones políticas para abordar el problema y su financiación. 

Fuentes consultadas:

Wikipedia
Revista de psicología
Periódico EL PAÍS, domingo 10 de abril de 2016
Visiones de Michio Kaku
Otra páginas de Internet de las que he sacado las imágenes

La predicción es muy difícil, especialmente cuando se refiere al futuro.
Yogui Berra

Hasta Luego.
Paco Gil (@PacoGilBarbate)



No hay comentarios: